Evacuaciones masivas tras el paso del tifón Bavi por China, que ha causado estragos en la región.
Más de 1,7 millones de personas han sido evacuadas en China tras la llegada del tifón Bavi, que ha provocado una devastación regional en Filipinas, Taiwán y Japón.

Una región bajo asedio
El tifón Bavi tocó tierra con fuerza en la provincia oriental china de Zhejiang a las 23:20 hora local del sábado, desencadenando una respuesta de emergencia masiva. A medida que la tormenta avanzaba tierra adentro, las autoridades se movilizaron para proteger a millones de ciudadanos, marcando un momento crítico en una semana ya volátil de desastres relacionados con el clima en todo el este de Asia.
Medidas de emergencia sin precedentes
En un intento desesperado por mitigar la pérdida de vidas, los funcionarios chinos ordenaron la evacuación de más de 1,7 millones de residentes. La agencia meteorológica nacional emitió una alerta naranja por tifón, la segunda más alta en el sistema de alerta de cuatro niveles del país. La infraestructura se vio gravemente afectada; Cientos de vuelos comerciales fueron cancelados, los servicios de trenes de alta velocidad se redujeron significativamente y el tráfico marítimo se paralizó al suspenderse los servicios de ferry.
Una crisis acumulativa
El impacto de Bavi se ve agravado por los efectos persistentes de la tormenta tropical Maysak, que azotó el sur de China solo unos días antes. La tormenta anterior causó una destrucción generalizada, incluyendo una trágica ruptura de una presa en Nanning que resultó en al menos 39 muertes. Las comunidades en regiones como la provincia de Fujian permanecen en alerta máxima, con más de 17.000 efectivos de rescate de emergencia estacionados para responder a posibles inundaciones y deslizamientos de tierra.
Salvotorno regional: Filipinas, Taiwán y Japón
El camino de la destrucción se extendió mucho más allá de las fronteras de China. En Filipinas, la convergencia de Bavi y el monzón estacional del suroeste desencadenó deslizamientos de tierra catastróficos, dejando al menos 17 personas muertas. Mientras tanto, Taiwán experimentó un clima intenso que resultó en 36 heridos, en gran parte debido a accidentes en infraestructuras resbaladizas, y provocó la evacuación de más de 14.000 personas. Al otro lado del mar, la prefectura de Okinawa, en Japón, informó de cancelaciones generalizadas de más de 200 vuelos, ya que las marejadas ciclónicas y los fuertes vientos azotaron las islas del sur.
Pronóstico y perspectivas meteorológicas
Aunque los meteorólogos han rebajado oficialmente la intensidad de Bavi de su máximo nivel como supertifón, sigue representando una amenaza significativa debido a su inmenso volumen de humedad. Se espera que la tormenta se desplace hacia el noroeste, perdiendo fuerza gradualmente a medida que interactúa con la masa continental. A pesar de las condiciones adversas, los residentes locales resilientes, como los de Wenzhou, han comenzado a ejecutar protocolos de preparación, equilibrando un optimismo cauteloso con la realidad de sobrevivir a eventos climáticos extremos consecutivos.