Nueve países de la UE exigen recortes de financiación para los organismos deportivos tras la readmisión de Rusia.
Nueve países de la UE piden un recorte en la financiación al COI y a otros organismos deportivos tras la readmisión de atletas rusos y bielorrusos en competiciones internacionales.

Se está gestando un importante enfrentamiento diplomático y financiero entre los gobiernos europeos y el estamento deportivo internacional. Nueve naciones de la Unión Europea, entre ellas Estonia, Dinamarca, Finlandia, Letonia, Lituania, los Países Bajos, Polonia, Rumanía y Suecia, han instado oficialmente a la Comisión Europea a que retire la financiación de la UE a los principales organismos rectores del deporte. Esta medida surge como respuesta directa a la reciente decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) y otras federaciones de permitir que los atletas rusos y bielorrusos regresen a la competición internacional.
La petición de sanciones financieras
La propuesta, dirigida a Glenn Micallef, comisario europeo de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, pretende excluir a organizaciones como el COI, World Aquatics y la Federación Internacional de Esgrima (FIE) del acceso al programa «Erasmus+» de la UE y otros programas vitales de apoyo financiero. Esta iniciativa representa la acción colectiva más agresiva de los Estados miembros de la UE para ejercer presión financiera contra las federaciones deportivas internacionales en protesta por su postura sobre Rusia.
Disputando la 'neutralidad' del deporte
La discordia surge de la decisión del Consejo Ejecutivo del COI del 7 de julio de 2026 de levantar provisionalmente la suspensión del Comité Olímpico Ruso. Al declarar que las restricciones anteriores a los atletas rusos —promulgadas tras la invasión de Ucrania— ya no son aplicables, el COI ha reavivado las tensiones en relación con la intersección de la política y el atletismo mundial.
En su comunicación formal, las nueve naciones argumentaron que los principios fundamentales del movimiento olímpico están siendo violados. «El respeto a los derechos humanos, el estado de derecho y las relaciones pacíficas entre las naciones se encuentran entre los principios fundamentales que sustentan el deporte internacional», afirmaba la carta. La coalición hizo hincapié en que el deporte no puede separarse eficazmente de la política cuando los regímenes ruso y bielorruso lo instrumentalizan activamente para proyectar poder en el escenario mundial.
El costo humano de la competencia
Los países firmantes destacaron la profunda desigualdad creada por estos cambios de política. Señalaron que los atletas ucranianos actualmente no pueden entrenar en condiciones comparables a las de sus homólogos debido a la destrucción sistemática de la infraestructura deportiva, el desplazamiento forzado y la realidad de que muchos atletas sirven en la primera línea del conflicto en curso.
Más allá de los recortes financieros, las naciones han propuesto medidas restrictivas para limitar la participación de estos organismos deportivos que no cumplen con las normas en los foros europeos y las iniciativas de desarrollo lideradas por la UE. A medida que el mundo avanza hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, esta fricción diplomática sugiere que la inclusión de atletas rusos y bielorrusos seguirá siendo un tema muy polémico que amenaza el funcionamiento unificado de la gobernanza deportiva mundial.