La frágil cuerda floja de Irak: Cómo afrontar la creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán

Irak se esfuerza por equilibrar sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos y su relación histórica con Irán en medio de crecientes tensiones regionales y llamamientos al desarme de las milicias.

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Staff Writer
Publicado el 15/07/2026 15:57
La frágil cuerda floja de Irak: Cómo afrontar la creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán

A medida que se intensifica el conflicto regional entre Estados Unidos e Irán, Irak se encuentra en una posición geopolítica precaria. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, visitó recientemente la Casa Blanca, intentando fomentar lazos económicos más estrechos con la administración Trump, al tiempo que gestionaba la volátil influencia de las facciones alineadas con Teherán dentro de sus propias fronteras.

El acto de equilibrio diplomático

Durante su reciente viaje a Washington, D.C., el primer ministro al-Zaidi sostuvo conversaciones de alto nivel centradas en obtener préstamos del FMI por un valor estimado de 8 mil millones de dólares y ampliar la cooperación en el sector energético. El presidente Donald Trump, señalando un cambio de política, apoyó públicamente al primer ministro, calificándolo de "nuevo defensor" de la estabilidad iraquí. Sin embargo, las iniciativas diplomáticas se vieron ensombrecidas por la exigencia de Estados Unidos de que Bagdad desarmara agresivamente a las milicias vinculadas a Irán. El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, lo subrayó, enfatizando que Irak debe afirmar su soberanía frente a grupos interpuestos que frecuentemente atacan los intereses estadounidenses.

La sombra de la resistencia

La seguridad interna de Irak sigue ligada al "eje de la resistencia", una red de grupos que incluye a Kataib Hezbolá. Estas organizaciones han declarado explícitamente su disposición a participar en un conflicto directo contra EE. UU. si la situación con Teherán se deteriora aún más. Esto crea una realidad de doble Estado: el gobierno iraquí oficial busca una diplomacia económica pragmática con Washington, mientras que poderosas entidades paramilitares operan con sus propios objetivos autónomos, desafiando de hecho el monopolio estatal de la fuerza.

Posibles consecuencias de la escalada

Los expertos advierten que la escalada en curso podría tener consecuencias devastadoras para Irak. El país corre el riesgo de convertirse en un escenario de guerra por delegación, donde cada intercambio de disparos erosiona la frágil soberanía de Irak. Las repercusiones económicas y sociales podrían incluir una drástica disminución de la inversión extranjera, la interrupción de la infraestructura energética y una mayor polarización política que, en última instancia, podría desestabilizar al gobierno actual. A medida que se acerca la fecha límite del 30 de septiembre para la retirada de las fuerzas estadounidenses restantes, la presión sobre al-Zaidi para que armonice los compromisos de seguridad de su nación con sus obligaciones internacionales no hará sino intensificarse.

Fuente: www.aljazeera.com

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