El primer ministro iraquí, Al-Zaidi, busca un giro económico estratégico en una visita crucial a Estados Unidos.

El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, visita Estados Unidos para impulsar una alianza económica estratégica y fomentar la producción de energía, al tiempo que lidia con la compleja influencia en materia de seguridad de las milicias respaldadas por Irán.

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Staff Writer
Publicado el 13/07/2026 15:46
El primer ministro iraquí, Al-Zaidi, busca un giro económico estratégico en una visita crucial a Estados Unidos.

Un cambio estratégico económico

El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, ha emprendido una misión diplomática crucial a Washington, D.C., que marca su primera visita oficial al extranjero desde que asumió el cargo en mayo de 2026. Acompañado por una gran delegación de más de 70 funcionarios, incluidos líderes del banco central y ministros clave del gabinete, al-Zaidi busca transformar la relación de Irak con Estados Unidos, pasando de una definida por la gestión de crisis a una asociación económica estratégica sostenible a largo plazo.

Seguridad energética e infraestructura

Un enfoque principal de las conversaciones involucra al sector energético, que es fundamental para la estabilidad económica de Irak. Ante la reciente vulnerabilidad del estrecho de Ormuz, una ruta de exportación vital por la que pasa aproximadamente el 90 por ciento de los 3,4 millones de barriles de petróleo diarios de Irak, Bagdad busca la cooperación de Estados Unidos para diversificar sus capacidades de exportación. La propuesta incluye la creación de un fondo de energía y desarrollo, con el objetivo de aumentar la producción de petróleo de los 4,5 millones de barriles diarios actuales a 7 millones en tres años. El apoyo financiero del FMI también está en la agenda, y según se informa, Irak está considerando un préstamo de hasta 8.000 millones de dólares para estabilizar su economía.

El dilema seguridad-economía

Si bien la agenda económica es sólida, la visita se ve ensombrecida por el complejo panorama de seguridad en Irak. Se espera que Washington presione al gobierno iraquí sobre la influencia de las milicias proiraníes y el desafío constante de someter a todas las facciones armadas al control estatal. La «Resistencia Islámica en Irak» ya ha manifestado su oposición al viaje, expresando su preocupación de que el enfoque en los lazos económicos pueda conducir a una forma diferente de «ocupación económica».

Un delicado equilibrio para Al-Zaidi

Los expertos sugieren que el éxito de la misión de Al-Zaidi depende de su capacidad para convencer a Estados Unidos de que Irak puede proporcionar un entorno de inversión estable y seguro. A medida que se acerca la fecha límite del 30 de septiembre para la retirada de las fuerzas de combate lideradas por Estados Unidos, el líder iraquí se enfrenta a la tarea casi imposible de equilibrar las relaciones entre Washington y Teherán. Con poco margen de maniobra, los analistas creen que esta visita servirá como una prueba definitiva para determinar si Irak puede redefinir con éxito su trayectoria bilateral o si permanecerá atrapado en una esfera de influencia regional dividida.

Fuente: www.aljazeera.com

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