El Parlamento húngaro impulsa la destitución del presidente mediante una reforma radical contra Orbán.
El parlamento húngaro aprueba una enmienda constitucional para destituir al presidente Tamas Sulyok, lo que supone un cambio importante en el panorama político del país bajo el nuevo gobierno del partido Tisza.

En una maniobra legislativa decisiva, el parlamento húngaro votó abrumadoramente el 13 de julio de 2026 a favor de una enmienda constitucional destinada a destituir al presidente Tamas Sulyok. La medida, que se aprobó con una mayoría significativa de 139 votos a favor frente a seis en contra, representa el paso más agresivo hasta la fecha de la nueva administración para desmantelar el legado del ex primer ministro Viktor Orban.
Un nuevo panorama político
Tras la aplastante victoria del partido Tisza del primer ministro Peter Magyar en abril, que puso fin a dieciséis años de dominio del partido Fidesz de Orban, el nuevo gobierno se ha movido rápidamente para consolidar el poder y reformar las instituciones estatales. La sesión legislativa vio al bloque Fidesz, incluido el presidente, boicotear los procedimientos, lo que subraya la profunda polarización que define actualmente la política húngara.
La iniciativa 'Operación Fuego Purificador'
El elemento central de este cambio es un amplio programa de reformas liderado por el primer ministro Magyar, denominado internamente como 'Operación Fuego Purificador'. Esta iniciativa está diseñada para purgar los remanentes del régimen anterior de puestos clave del Estado. La enmienda constitucional recientemente aprobada sirve como piedra angular de esta estrategia. Más allá de la destitución del presidente, el proyecto de ley exige:
- El establecimiento de un organismo dedicado a investigar la presunta corrupción financiera bajo la administración anterior.
- La implementación de reformas judiciales integrales para garantizar la independencia institucional.
- La introducción de un límite de mandato de 12 años para los miembros del parlamento para evitar una futura consolidación del poder.
Resistencia presidencial y próximos pasos
El presidente Sulyok, quien asumió su cargo a principios de 2024 tras la renuncia de su predecesor, enfrenta un futuro incierto. Bajo la nueva legislación, el presidente tiene un plazo de cinco días para firmar la enmienda. El primer ministro Magyar ha indicado que de no hacerlo se iniciará un proceso de destitución inmediato.
Los críticos de la administración expresan su preocupación de que la velocidad de estas reformas pueda desafiar el equilibrio de poder tradicional, mientras que los partidarios argumentan que las medidas son esenciales para restaurar la integridad institucional después de años de un aparente retroceso democrático. Ante la mirada atónita de la nación, la destitución del presidente marca un punto de inflexión definitivo, eliminando de hecho uno de los últimos grandes obstáculos para la ambiciosa reforma del Estado húngaro impulsada por el Partido Tisza.